
Por todas las veces que me he desbordado, presa inequívoca de la ira y de haber escabiado... por las veces en que la ira no estaba presente, por las mil veces (evidentemente menos brutales) en las que la birra tampoco lo estuvo, por todos los taxistas y amigos de fantasmas que fueron presa de la implacable verborrea para la emancipación de los espíritus, me disculpo solemnemente.
Les prometo que probablemente ocurrirá de nuevo.
Les prometo que probablemente ocurrirá de nuevo.
Chin Chin!
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