lunes, 13 de julio de 2009

No fué por una cabeza... fué por un pucho.

(aunque usted no lo crea)

Fuera de las extrañezas que se vislumbraban desde hacia semanas, de las ausencias impertinentes y de múltiples reacciones de consecuentes intravenosas, el pseudo-llanto de la nostalgia arribó sin avisar, nada menos que por un pucho.


Tuve un día complicado, así que no voy a andar con rodeos ni teorías:
el pucho no es un representamen de opresión (se agotaron todas las muestras), tampoco es índice de anhelo geográfico ni premonición de pesares...el pucho es el pucho y me dió la gana de saborear la posibilidad del llanto por una sencilla razón: yo también vi más allá de lo evidente...

Si precisas sacarte el top (para que no quede olor a lo que asociamos con el viejo oeste), ponerte un gorro de baño, encomendarte a la divina providenciapara que la paranoia no te mate de una sobredosis de adrenalina (y no de la buena) y toparte con esa propia imagen "archi-sensual" en un espejo del área de lavado, es evidente:
mejor no fumar cuando visitas a tus padres.

La epifanía alteró el previo orden natural de las cosas, y tuvo como resultadola muerte de un Nacional Mentol, que para colmo, era todo lo que había.

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