(aunque usted no lo crea)Fuera de las extrañezas que se vislumbraban desde hacia semanas, de las ausencias impertinentes y de múltiples reacciones de consecuentes intravenosas, el pseudo-llanto de la nostalgia arribó sin avisar, nada menos que por un pucho.
Tuve un día complicado, así que no voy a andar con rodeos ni teorías:
el pucho no es un representamen de opresión (se agotaron todas las muestras), tampoco es índice de anhelo geográfico ni premonición de pesares...el pucho es el pucho y me dió la gana de saborear la posibilidad del llanto por una sencilla razón: yo también vi más allá de lo evidente...
Si precisas sacarte el top (para que no quede olor a lo que asociamos con el viejo oeste), ponerte un gorro de baño, encomendarte a la divina providenciapara que la paranoia no te mate de una sobredosis de adrenalina (y no de la buena) y toparte con esa propia imagen "archi-sensual" en un espejo del área de lavado, es evidente:
mejor no fumar cuando visitas a tus padres.
La epifanía alteró el previo orden natural de las cosas, y tuvo como resultadola muerte de un Nacional Mentol, que para colmo, era todo lo que había.
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