lunes, 27 de julio de 2009

Si el Monstruo del Lago Ness...


Iniciamos el paseo introspectivo con una serie de preguntas.

La idea de que el método socrático funcione es un apuntar a las mejores expectativas, pero la cuestión por largo tiempo evitada no merece descoser por completo un lunes, mucho menos una semana, y por así decirlo, un siclo.

Entonces... sin rodeos: la cuestión. Si alguien con quien estuviste pero por obra y gracia (o serán todos esos comerciales de DIGA NO a la piratería que sin darnos cuenta se han infiltrado en el subconsciente de toda una generación emergente) nunca estuviste*, y después de:

-varias temporadas de saludos y despesdidas

-solicitud de terapia urgente

-estampida de Pamplona en pleno mes de julio

-solicitudes explícitas de cortar la novela

-reconstrucciones mútiples del Caballo de Troya

e incontables besos indiscretos adornados con la etiqueta de alguna botella, de repente te dice "mudate conmigo", es justo decir que una se cuestiona las cosas.

Mi primera reacción debió ser estudiada a fondo, después de todo, mi género podría sentirse defraudado (aunque no sería la primera vez). En primera instancia pense en Hitchcok y la clásica música del incomparable film donde Anthony Perkins le eriza los pelos al espectador. Cuando noté en su mirada de labrador lo que parecía sentimentalismo y sinceridad, una leve sensación de incomodidad invadió my gut. Cuando intenté no reirme demasiado abiertamente, la tercera reacción no fué exactamente derivada del romanticismo, sino más bien la cuestionante ante la falta del mismo. Pero lo quiero, pensé. De hecho, si, lo quiero un montonazo.


"Entonces?"... estuve un par de segundos deambulando en mi propia tragicomedia cuando me percaté de que el entonces era una pregunta real, que no existía únicamente en mi mente, proveniente del implicado en el asunto. Me ví forzada a abandonar la meditación piel adentro y responder un gutural "la locura invadió tus pagos". Lo sé. Nada sutil y muy poco generoso. Emití una sonrisa que calmara la brutalidad de mi comportamiento y saqué un Camel Blue inmediatamentede mi cartera.


Un buen par de pasos de tango más tarde, zafé con gracia del tema. Como era de esperarse, durante todo el trayecto a mi casa estuve contemplando las raíces. No entendí nada. Ni de dónde salió aquello ni la aparente injustificada reacción veraz de mi parte. No llegaba a ninguna conclusión satisfactoria. Inicié un estudio cuidadoso y profundo, contradictorio al vox populi, sin lograr una respuesta. Me abstuve de cualquier descanso mental. No comprender me estaba llevando a un estado de incomodidad evidente: llegué al ridículo punto de soñar que mi abuelo muerto me llevaba al altar donde el chabón aguardaba en un altar por su amada; toda una parafernalia el sueño y por cuestiones de vestimenta demoré todo lo posible la llegada. Una iglesia! mi perversión no tenía límites. Ya no era un asunto de curiosidad autoexploratorio... ansiaba el exorcismo y no estaba dispuesta a esperar.


Esto no es Hollywood. El exorcismo se va dando lento y poco gentil. Partiendo de las premisas citadas anteriormente y de la constante sed, las imágenes van aclarándose gradualmente. Si confieso la verdad, el hecho de que sea capaz de llamarlo el monstruo del Lago Ness sin remordimiento alguno, fue el índice directo que resultó de la concatenación de eventos anteriores...y es que como lo diría la señorita Tunstall:
you're not the one for me.


* de ser necesario, podemos incluir imágenes de los libros de ciencias naturales menos sutiles que la aclaración.

martes, 21 de julio de 2009

PROST!


Por todas las veces que me he desbordado, presa inequívoca de la ira y de haber escabiado... por las veces en que la ira no estaba presente, por las mil veces (evidentemente menos brutales) en las que la birra tampoco lo estuvo, por todos los taxistas y amigos de fantasmas que fueron presa de la implacable verborrea para la emancipación de los espíritus, me disculpo solemnemente.
Les prometo que probablemente ocurrirá de nuevo.


Chin Chin!

jueves, 16 de julio de 2009

de la nada, para un chaleco anti-balas


Estamos realmente tan desprovistos de algo fresco, que tenga por lo menos algun indicio de ser genuino, que casi cualquier cosa descolocada podría llegar a sorprender... Sin embargo, (a pesar de la avidez de descubrimientos mal vestida de imparcial indiferencia) desde la cotidianidad burda de una red social, aparecen personajes que dejan una confusa impresión donde confusa es la mejor de las dos palabras.


Conocí un chabón de una manera increíblemente poco original y mundana. Me hice un poco la ingenua y me dejé llevar por una forma impersonal de comunicación que entre dos personas que no se conocen suele resultar o brutalmente honesta o un juego televisivo de malabares. Para mi sorpresa, refrescante es el término du jour. O es que el cautiverio me está convirtiendo en una soberana pelotuda... o, quizás (qui-zás) ambas son correctas.


Entre otras cosas, el tipo me habló:

-de un escupitajo

-de la verdadera intención detras de abrir una puerta a un extraño

-de un mercadeo personal bastante ergonómico, pero igualmente interesante

y para finalizar, me externó un comentario de su arte de cortarse las uñas para sacarse algo de lo animal de cada primate.


Me pareció sumamente intrigante y evidentemente despertó toda mi curiosidad.

Al parecer si, a pesar de la insufrible actualidad de los casos, a ésto hemos llegado.

THANK GOD!

miércoles, 15 de julio de 2009

It’s all white as snow.


Yeah, I usually do it. Smoke my cigarettes until they’re burning the tip of my fingers and most usually… burning the pinkish surface of my lips. Pink and perfect as they are. Like them damn rounded and circumspect nipples. Like fucking lazy eyeballs, they remain there, staring at you, so closely you forget about the silver simplicity of the mirror. The kind of simplicity that is easiest to forget if it’s hard to type and and you have gulled down a very cheap bottle of wine. Wine, big entrepreneur of the inner struggle trying to come out in all this derangement, all these little earthquakes bursting out of your belly.

Con hambre no se puede pensar, says No te va a gustar…. So fucking true. If your soul is starving for something it gets sickening foggy to think. And most of all, to make any sense. Or perharps, you make most sense of all. Out of all this uneased spirit-drunken episodes comes this white page full of ink. What may come out of it, only the wine-maker knows. I, for sure, know shit.

The ideal part of everything is as hard as it is to type straight and not to misspell, how much you can get to make sense with the reality of things while you are unaware of being possessed of Self.

Band names. Get used to that. In this thing, whatever it is, they’re as present as the ever-present shout of Love. Love, the biggest pest of the 21st century. Sunkilmoon. That must mean I’m dead… and I was probably dead on arrival. Aguante vino! Y aguante all of the roads that I have to walk in my honest and most utopist attempt to evict this ghost. Can’t account to all the lovers I’ve burnt through, so why do I still burn for you? I cannot say. Yeah, sun killed moon. And I killed me. With the likes of a man that twisted the knife just the right way.
Ohio.

I am always amazed –let’s be honest, not always! but most of the times- by those lost but optimistic souls that starve themselves with the ideal of the eternal sense of things. I resign those issues. So here you have it. This is the writing of that one who awaits for 2am to come out at times, encounters the very engaging drunk environment to soak it in and actually have something to vomit. Hopefully such returning of nature’s way shall happen here, in these white pages stained with this fake ink that follows my clumsy finger as it makes it’s own way through…

It’s most probable that it was me, and only me, the sole responsible of this whole mess. This catastrophe.

lunes, 13 de julio de 2009

No fué por una cabeza... fué por un pucho.

(aunque usted no lo crea)

Fuera de las extrañezas que se vislumbraban desde hacia semanas, de las ausencias impertinentes y de múltiples reacciones de consecuentes intravenosas, el pseudo-llanto de la nostalgia arribó sin avisar, nada menos que por un pucho.


Tuve un día complicado, así que no voy a andar con rodeos ni teorías:
el pucho no es un representamen de opresión (se agotaron todas las muestras), tampoco es índice de anhelo geográfico ni premonición de pesares...el pucho es el pucho y me dió la gana de saborear la posibilidad del llanto por una sencilla razón: yo también vi más allá de lo evidente...

Si precisas sacarte el top (para que no quede olor a lo que asociamos con el viejo oeste), ponerte un gorro de baño, encomendarte a la divina providenciapara que la paranoia no te mate de una sobredosis de adrenalina (y no de la buena) y toparte con esa propia imagen "archi-sensual" en un espejo del área de lavado, es evidente:
mejor no fumar cuando visitas a tus padres.

La epifanía alteró el previo orden natural de las cosas, y tuvo como resultadola muerte de un Nacional Mentol, que para colmo, era todo lo que había.