
yo también tengo una fiebre terrible.
aveces la mente viaja; generalmente no respeta las cuestiones limítrofes ni metafísicas. Sobre todo, y ante cualquier evidencia: no le importa.
Un viejo amigo me describió una vez como casi una década atrás carecía de voluntad y su posesión más preciada estaba expuesta en la más baja de las casas de empeños: (the more this music marks the roads that this trip is heading it's less possible to reach oblivion or a tourniquette)
Desparramado y destruido, su único e inequívoco habitat fué el asiento de atrás de un vehículo que su amigo condujo por la costa de Uruguay oyendo únicamente Radio Tarifa durante una semana, hasta que pudo volver a respirar y abotonarse una camisa de espuelas.
La unión de cuestiones extremas simultáneamente puede desencadenar eventos de espectaculares finales. Otras veces, sin embargo, produce una necesidad de compartir un lugar burdo, mundano y que logre retratar el ocaso perfecto de una puñalada en la espalda...al salir de allí, con mi decadencia tristemente satisfecha, precisaría de ése amigo que me lleváse a bordear los bordes uruguayos escuchando Radio Tarifa hasta expandir de nuevo el corazón y los pulmones. There are times like these where I'd like to hand you those keys in advance. In both cases, they belong to you.
No hay comentarios:
Publicar un comentario